La canción realmente dice “Kalinka” y es una canción de amor, la traducción no está clara, pero la Kalinka es un tipo de baya similar a la cereza, rojita y dulce como una cereza, cerecita.

Al son de una de las melodías rusas más famosas, probamos una degustación de blinis. Los blinis son una especie de crep ó tortita fina y salada enrollada y rellena de queso, carne o pollo.
Es parte de la cena del primer día. Ha sido un día muy intenso, esta ciudad tiene mucho que enseñar, su riqueza cultural e histórica, sus amplias avenidas con sus magníficos palacios, su gastronomía y sus gentes. En todo el viaje estamos acompañados siempre por dos guías rusas, Arina y Eugenia, nombres difíciles para nosotros. Ellas nos amenizan todos los desplazamientos con explicaciones de historia de los últimos siglos, tan interesantes como convulsos. La época de los zares, su declive, la llegada del comunismo, Lenin, Stalin, la perestroika… Y sobre esto hay múltiples interpretaciones, tantas como una por ruso.

El museo Ermitage es impresionante. Aquí las dimensiones son otra cosa, las plazas tienen medidas de campos de fútbol reglamentario, y los palacios nada tienen que envidiar a los grandes palacios de la Europa del XVI. De hecho el Ermitage es tan grande porque es la suma de cinco palacios, y el palacio de verano de Catalina la Grande es mas grande aún. En el Museo Ermitage hay casi tres millones de piezas expuestas, de ellas casi uno es de piezas de numismática. Ellos disfrutan mucho de las obras de Rembrandth, Rafael, Leonardo, Van Gogh, Picasso, Matisse… Y un larguísimo etcétera de maravillosas piezas, grandes jarrones de jaspe, enormes pilas de malaquita y varios cuadros de Goya. La mayoría de las obras de El Greco de la colección del museo están ahora en el Prado, a ver si nos ponemos de acuerdo.

Almuerzo en el Sadko, un restaurante art nuveau donde hemos probado un excelente pollo a la Kiev. La receta es sencilla, es una especie de pollo empanado con mantequilla y eneldo, todo enrollado formando algo parecido a una croqueta. Ternera Stroganov, tiras de ternera cocida con cebolla, nata y champiñones. Aquí la historia tiene varios enfoques, unos dicen que hicieron la carne tiras para llegar a mas invitados con menos carne, otra que el Conde Stroganov era un tacaño y que partió la carne en tiras para gastar menos, pero la que me pega más es que parece ser que ya de mayor no tenía dientes y se la partían para que no le costase comer.

Después de comer fuimos a la Fortaleza, la iglesia de San Pedro y San Pablo. Allí están enterrados todos los Romanov, todos los que no acabaron enterrados en una fosa. Lo siento por Disney, pero los habitantes de San Petersburgo están convencidos de que Anastasia y su hermano hemofílico murieron asesinados aquella noche. Vuelta al autobús y nos dirigimos a la iglesia de San Isaac, paseo por la plaza y vuelta al hotel.

La cena ha sido en un restaurante muy moderno junto al río. Un menú excelente con Salmón y varias degustaciones de Vodka, con lo que la simpatía y la unidad del grupo estaban garantizadas.

El domingo se presenta interesante. Visita al palacio de Catalina la Grande, almuerzo y tiempo libre para compras, después cena en el Restaurante Academia.

Antes de subirme al autobús, he ido a buscar una farmacia, necesito crema de manos. Me he manejado estupendamente, he encontrado una Nivea de 108 rublos, ni tres euros. De camino al palacio nos cuentan la historia de su construcción, destrucción y reconstrucción. Al llegar, según bajamos del autobús una banda de música toca el himno nacional, en cuanto nos han visto ya saben que somos españoles y han comenzado a tocar. Después, un homenaje al Doctor Zhivago con el tema de Lara, precioso.

La visita al palacio de Catalina la Grande me ha impresionado, a parte de que de por si el propio palacio es espectacular, de que la decoración es magnífica, o de la maravillosa sala ámbar, lo que más impacta es la sensación de indefensión e impotencia que debió tener el pueblo ruso durante la reconstrucción después de la segunda guerra mundial. Las imágenes de como quedó el palacio de verano son terribles, cuánta destrucción, cuanto dolor y cuánta rabia. Consiguieron salvar pocas cosas, lo que pudieron evacuar y lo que nazis y comunistas no robaron. De un magnífico juego de cubiertos sólo salvaron los mangos de porcelana, la plata la fundieron y vendieron. Se llevaron cuadros, figuras y tapices, y quemaron y arrasaron salas enteras del palacio. Después de la dosis de realidad histórica, paseo por los jardines de la zarina y salida del grupo de camino al restaurante Podvoire, una gran casa de campo con las mejores comodidades de un gran local. Excelente cocina, ricos encurtidos, sopa borshoj y repollo con carne picada. Todo ello acompañado con vinos del país (que yo creí que los rusos no tenían vino) y vodka como para una boda, y de esto fue de lo único que no sobró en ninguna mesa.

Vuelta a San Petersburgo en el bus y parada en la Plaza de Bellas Artes para hacer compras. Hay una tienda elegante de buenos precios, Beluga. Después de mirar sin comprar, he decidido salir y volver andando al hotel, sólo.

Parece razonable, que para conocer una ciudad te mezcles entre sus gentes como uno más, y es algo que siempre me ha producido rechazo, por miedo a lo desconocido, pero he de ir superando obstáculos, rompiendo barreras. De mi paseo por la Avenida Nievsky de San Petersburgo, he sacado múltiples conclusiones. Que se puede pasar desapercibido sin problemas, que es fantástico viajar y que las rusas dan miedo. Las dos primeras se entienden fácilmente, sobre la tercera voy a hacer alguna aclaración, como pasando de puntillas, y sin que nadie se moleste. El porcentaje de rusa maciza por metro cuadrado de terreno es inverosímil, incalculable, insuperable e inabordable. Y hasta aquí quiero leer.

De vuelta al hotel, organizamos el grupo y a cenar. El restaurante es estupendo, tomamos trucha y unos entremeses fantásticos, de vuelta al hotel las calles están en plena ebullición, el Zenith de San Petersburgo acaba de proclamarse campeón de la liga de fútbol rusa. Los seguidores, cantan, beben, encienden bengalas y petardos, beben, chillan, beben y beben y vuelven a beber los rusos del Zenit. En la avenida hay cientos de coches de policía, el ejército, antidisturbios, seguramente presagian que la noche será movidita.

Para el último día hemos dejado la visita al Palacio de Yusupov el asesino de Rasputín. Contra la versión de Disney sobre el monje, en la película de dibujos animados Anastasia sobre la última Romanov, parece que la tozudez de la historia deja poco lugar a dudas. Rasputín era un asesor de la Zarina, un campesino con ciertos conocimientos y sobre todo grandes dotes para la manipulación. A la Zarina le venia muy bien, porque le ayudaba a gobernar y a tener anulado al Zar. Llegó a tener verdadera dependencia de él, tanto que se convirtió en un problema para los nobles, entre ellos Félix Yusupov, que junto otros cuatro organizó una conspiración para matar al asesor real. El asesinato fue una chapuza, falló el cianuro, las cuatro veces que le dispararon, y según la autopsia, falleció ahogado en el agua helada donde le habían arrojado. Un derastre.

Sobre otro hecho trágico se levanta la Iglesia de “San Salvador sobre la sangre derramada” del Zar Nicolás segundo. Sobre el lugar donde el monarca fue herido de muerte ahora se levanta una de las iglesias más impresionantes que he visto, a parte del colorido exterior y de sus espectaculares formas, en su interior alberga 7000 metros de mosaico.

De vuelta al hotel después de tiempo libre y compritas con regateo incluido, nos preparamos para la cena de gala a modo de despedida del grupo, la verdad es que la elección del local, el menú y la idea han sido excelentes, incluida la visita a las habitaciones secretas del palacio del Conde Stroganov que es donde está el restaurante Empire. Terminada la cena, en bus a un local para terminar la noche, aquí volvió a repetirse la regla sobre las mujeres de ese país y su proporción sobre las dimensiones en metros del garito.

Como despedida de la gran madre Rusia, hoy es 1 de mayo y en San Petersburgo celebran la fiesta del trabajo, en su mayoría trabajando, y otros forman una gran marea humana de múltiples colores. Conclusión, ya les gustaría a Toxo y a Méndez que hubiera en sus protestas políticas el 2% de la gente que sale a celebrar dl lujo del siglo XXI, tener un empleo.

Ahora termino esta crónica desde el avión, a 14.000 pies y esperando la cena. Sospecho, que la cena será fácil olvidar.

Lo sabía, Solamente.

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No me he podido resistir, creo que lo suyo es escribir sobre esto, porque no estaría siendo justo con el resto del pasaje ni conmigo mismo. Escribo esta entrada a 10.000 metros de altura y a 900 km por hora y ni así se va el tufo.

El vuelo va a tope, el avión es muy nuevo, asientos de cuero, cómodo y calentito… Vamos españoles de turismo a Rusia y rusos de vuelta a casa. He tenido suerte, porque me voy a ir aclimatando a los aromas del país, todo gracias a que me ha tocado detrás de Sobakillof. Es fantástico, me recuerda tanto a mi receta de los filetes rusos… No por la carne a la plancha, sino porque seguramente lleva toda la cebolla sujeta con ambos alerones.

En algunas ocasiones he escrito sobre la imagen, el cuidado y el aseo personal. Creo que son cualidades básicas y que todos debemos preocuparnos por ello. No se si es una cuestión de prioridades, de culturas, de falta de cuidado o de “cochinismo” galopante. Cierto es que hay que preservar la capa de ozono, pero desde hace años los desodorantes ya no llevan CFC.

Cuestión cultural no creo que sea, porque me pasó a 15.000 kilómetros de aquí, en Marrakech. Nuestro guía, no olía mal los primeros treinta minutos. Luego ese tufillo similar al almizcle va surgiendo, a medio día sabes ya cómo deben oler las babuchas de un tratante de camellos blancos después de ir andando de Casablanca a la plaza de Jemaa el Fna. Al llegar al hotel por la tarde, todo cambia y el pestazo se va con Mohamed hasta mañana.

Que nadie vea aquí ninguna traza de racismo, no soy racista, y Sobakillof es alto, rubio, con los ojos azules y muy poca memoria, porque ha perdido dos cebollas y no sabe dónde… ¡Oiga, aquí abajo! Yo se dónde están…

Ya en el avión, la diferencia del idioma es una barrera tremenda. La azafata, que es muy mona, repartiendo las comidas me ha dicho en perfecto ruso (supongo) que pescado o pescado, que se había acabado la carne. Y yo, no, fish no. Y ella vuelta al cirílico. Al final me ha dicho ¿Want to taste? (con acento de Minsk) y yo he pensado que o cogía la bandeja o me quedaba sin comer… Y aquí empieza lo bueno. Las bandejitas del avión son terribles, entiendo a todos los de Madrileños por el Mundo, “echo de menos la tortilla de patatas”

La bandeja lleva un primero, segundo, postre y taza para café. El primero lleva una hoja de lechuga que ocupa el 57% del cuenquito dos lonchas de salmón que se dejan comer y una cucharada de ensaladilla rusa ¡hey! De segundo, en una bandeja de albal sospechosa, con tapa del mismo material se esconde el fish rebozadowski flotandovich on verduritas. Me he dejado medio, ¡yo, que me comí la bota a medias con Chaplin! De postre, para arreglarlo, un trocito de tarta de… queseyoff sobre una masa de pan, menos mal que dan cuchillo porque si no, no la corta ni House. Todavía se me hace la boca agua de pensar en la comida, y gracias a la saliva que genero, creo que terminará de pasar eso que parecía pan.

¡Qué suerte! Están poniendo la calefacción, porque cada vez hace más calor y Sobakillof se anima. No estoy seguro, pero creo que delante de él se sienta Mofetaff. Creo que igual que en un avión no se me ocurre “echar el pestillo”, parece razonable pensar que por probabilidad esto no debería pasar, pero probabilidad no ha venido.

Cuatro horas y media de vuelo, llegando a Moscú. Modo off.

Hecha la escala, en el avión a San Petersburgo. Lo hemos hecho de cine mi compañero y yo. No hemos perdido a ninguno de los 53 del grupo. Un triunfo. Los rusos son muy secos, menos sonrisas que en un funeral y muchas rigideces. Así es la Gran Madre Rusia…

Como anécdota, esta mañana mientras facturaba todo el grupo, me he reencontrado con un compañero de clase del San Isidoro de Sevilla, hacía 20 años que no nos veíamos y la verdad es que hemos cambiado poco… Y allí que me voy a Rusia con Luis, como antes.

Estamos llegando a la Venecia del norte, tengo ganas de conocer la ciudad y de aprender algo más de esta gente tan seca. En el vuelo de San Petersburgo nos acaban de sorprender con un temtempié, lo llamaré así porque el croissant estaba tan tieso que me dejará de punta el resto de la tarde. Aquí hay dos horas más que en Madrid y creo que empezaremos a cenar dentro de otras dos.

Os mando una foto desde la ventanilla del avión. Quince minutos viendo los Alpes.

¡A disfrutar! Solamente.

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La chica de la mochila roja, con su pelo corto y su aspecto desaliñado se sienta cada día en el mismo lugar del autobús. Todas las mañanas, a la misma hora en el 39 va la chica de la mochila roja. Lee distraída un libro gordo, no se que es porque va forrado de periódico, lo cual indica que además de ávida lectora es muy cuidadosa con sus cosas. Al bajarme en Plaza de España, allí se queda ella, navegando en sueños por los renglones del libro.

Está muy avanzada, estamos en octubre y lleva casi más de medio libro. Entre sus pies, como siempre la mochila roja, impertérrita permanece en la misma posición siempre.

Es invierno, está nevando y se acerca la Navidad. Las luces de fiesta están apagadas y en las farolas se ve cómo cae la nieve. Los chavales cargan sus mochilas en los últimos días de clase del año, mientras se arrojan bolas de nieve que cogen de los parabrisas de los coches. Me paso de parada, me bajo en la primera de Gran Vía, y ella sigue ahí, leyendo su libro. Lleva unos guantes de esos sin dedos y su inseparable mochila roja.

A primeros de Marzo, nada cambia, el 39, la chica y su flequillo, la mochila roja y su libro en las manos, casi está terminando. Hay algo que no entiendo, si es una gran lectora está tardando demasiado en terminar ese libro, si es que lo está leyendo.

A finales de mes me ha llamado la atención algo nuevo, tiene el libro cerrado sobre su regazo, la mochila está abierta, me asomo pero no consigo ver nada. El mismo aspecto de siempre, la mirada distraída y cierto tic nervioso en un dedo.

Hoy es San Jorge Mártir, patrono de Inglaterra, en España se celebra el día del libro, y en algunas regiones hay costumbre de regalar libros y flores. He subido al 39 como cada día, estoy algo soñoliento. Avanzo por el autobús mecido por su traqueteo, llego a la altura de donde se sienta la chica de la mochila roja, ella no está. Bajo el asiento la mochila roja, está abierta. Me siento en el sitio de ella, bajo la mano, la meto en la mochila y me pincho con algo, es una rosa. Saco la flor, sigo hurgando. Al fondo de la mochila roja hay un libro grueso sin forrar, lo cojo y lo ojeo, el libro está en blanco, todas y cada una de sus hojas están en blanco, las tapas corresponden al libro El prisionero del cielo de Zafón. Lo dejo todo donde estaba, me bajo en Callao, me he pasado de largo.

Matías Prats da las noticias, después de contarnos las penurias de nuestra maltrecha economía, los desastres de Siria y el pulso electoral francés, comienzan las noticias de social. He reconocido su flequillo y su aspecto desaliñado enseguida, me ha impresionado mucho la escena. Al parecer una chica se distrajo al bajar del 39 y un taxi la arrolló. Un portavoz del Samur informa de que nada pudo hacerse por salvar su vida.

Un año más pondré la cruz de la Iglesia en mi IRPF, lo llevo haciendo desde siempre, este año no lo dudaba, pero ahora estoy más convencido.

Acabo de ver el anuncio que ha hecho Alejandro Toledo sobre Cáritas Madrid y la labor que hacen. Antes de que te cuente de qué va, míralo y cuéntame si no te revuelve un poquito:

Alejandro Toledo es un publicista de éxito, vive entre Los Ángeles y Madrid, se ha codeado con estrellas de la música como Alejandro Sanz. Contaba hace unos días en una entrevista en Radio Nacional, cómo de manera fortuita, paseando por General Martínez Campos vió entrar a un amigo suyo y excompañero de trabajo en un comedor social de Cáritas. Por no crear una situación incómoda con su colega, lo dejó pasar, pero cambió su vida para siempre. Por esto ha colaborado de manera gratuita con Cáritas Madrid para elaborar el anuncio. El cortometraje, que se rodó en Madrid, será emitido en televisión y cuenta con la música original de otro publicista, José Bataglio, que también trabajó gratis para la organización benéfica.

Es una muestra más de la fragilidad humana, de que ahora, los que antes llamábamos pobres, ya no son sólo harapientos o gente sin hogar, las gentes que entran a los comedores sociales son gente normal, como cualquiera de nosotros, como el compañero de Alejandro Toledo, o como aquel proveedor que quebró, o el vendedor de prótesis que vuelve a vivir con su madre viuda acompañado de mujer y tres hijos.

Me costará mucho trabajo quitarme de la cabeza la cara de esa niña, cómo llora cuando tiene hambre y cómo sonríe al comer.

No creo que ya nadie de los que hayan leído esto necesite que le explique por qué pondré la cruz a la Iglesia en el IRPF este año. Y desde aquí, desde esta modesta posición, envío una sugerencia al Gobierno, al Presidente del Gobierno de España, Mariano Rajoy y al Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro: ¿Para cuándo la cruz de los Sindicatos y Partidos? Dada la nula labor de unos y la dudosa de otros, que los que pagamos decidamos a quien se le da dinero y cuánto. Que conste que la idea no es mía, es de mi cuñado Pepe, que lo tiene todo pensado, cosas de la genética. Ya hay una manifestación el 17 de mayo contra los sindicatos, yo no estoy contra ellos, estoy en contra de que chupen de la piragüa.Yo quiero que haya muchos comedores sociales, y pocos devoradores de la sociedad.

Emocionado, Solamente.

Hace unos meses escribí sobre mi forma de subsistir y de la adaptación de nuestras economías de bolsillo a la situación de crisis. Para los que no la hayáis leído la tenéis aquí.

La crisis es global, eso no tiene discusión. A nivel global, a los chinos les va mejor que a los griegos y a los germanos mejor que a los hispanos. En nuestra maltrecha España, les va mejor a los vascos y peor a los murcianos, bien a los madrileños y peor a los valencianos. En Madrid, ¿les va mejor a los de Pozuelo y peor a los de Aluche? Pues no creo ni una cosa ni otra. Todo es packaging, envoltorio, como vendas tu la moto, siempre que el tomate de los calcetines no asome por el talón…

Yo he pasado por casi todos los estadios, no los de fútbol, sino a los que se refiere la RAE en su cuarta acepción: Etapa o fase de un proceso, desarrollo o transformación. no se si estoy en una etapa o fase, o en pleno desarrollo o culminando una transformación. Lo que tengo claro es que no dejan de pasarme cosas.

Es cierto que siempre hay que pedir dos presupuestos, tan cierto, que de la última me he ahorrado 300€ del ala. KIA, presupuesto ruedas delanteras 380€, Neumáticos Hernández 268€. Kia Frenos 365€, Neumáticos Hernández 175€, Sadeco 149€. Es así de simple, trabajoso, mareón y coñazo, pero finalmente el que gana es el que se lo curra. Las grandes empresas tienen sus costes de estructura, lo comprendo, pero las ruedas siendo de la misma marca y características ¡son las mismas!

El problema viene cuando se juega con otras cosas. Lucía, mi preciosa mediana, va al dentista de Millenium de Sanitas con una caries, empaste, endodoncia y corona 180€. Vamos a la prima Blanca, que es odontóloga, dentista y eso, mira a la niña, limpia la caries, hace un empaste y tirando. No toca el nervio y se puede esperar, no es necesario ni martirizar a la niña ni gastarse los euros, al final 40€ con descuento de la familia.

Hay que mirarlo todo, si la pechuga de pollo está a 9,90€ en los supermercados Molinaseca, que es un atraco a mano armada, y vas a DIA y por el mismo pollo pagas a 5€ el kilo estamos haciendo el canelo. No se me ocurre comprar la picada de Roler de DIA, la compro en cualquier carnicería a una media de 10€/kg si es buena. En mi otra vida era un asiduo de El Corte Inglés, y ahora del re-corte y de El Corte de Mangas.

Tan sencillo como que si hace tres años pensé que aquellos mocasines burdeos estaban para jubilar, y decidí que los dejaba en Asturias, por si algún día tenía que ponerme de “pin-pin”. En Semana Santa estuve allí, descubrir que aquellos mocasines estaban mejor que los que llevaba fué un shock. No me sentó mal, ni me deprimió, simplemente me chocó y me encantó, ahora tengo un cojonudo par de mocasines más. En mi familia, de toda la vida, en las vacas gordas y en la pechuga de pollo, nos hemos pasado la ropa que no nos cabía. De hecho, los míos siempre han dicho, que lo que se heredaba de mi armario era de “la boutique”. Y gracias a eso, a que he cuidado siempre mis cosas, y que de la época de las vacas gordas lo tenía todo bueno, ahora en época de pechuga de pollo, sigo hecho un pincel.

Se trata de subsistir con dignidad, de no dejarse atrapar por el desenfreno consumista. ¿Desenfreno? El problema es que no hay consumo, como para que haya desenfreno. Antes había carreras el primer día de rebajas, y ahora la gente corre huyendo de sus deudas.

Personalmente me siento muy poco culpable de lo que me pasa a mi, y cero culpable de lo que les pasa a los demás. Eso si, en mi idea de la vida y en mi forma de hacer las cosas, sigo pensando en qué puedo hacer por este, qué hacía el otro, este hacía aquello se lo diré a ella… Mi manera de hacer red, el networking que llaman ahora. Mientras recomendaba una casa a una conocida, me preguntaba ella que si conocía a alguien que alquile en Ibiza, y lo he relacionado con alguien que ayer me decía que si quería alquilar en Ibiza o si conocía a alguien que le dijese. Economía Solamente.

Como en la película de Álex de la Iglesia, es muy difícil vivir en comunidad. Y se que la mía no es la única, porque ya conozco varias y como dice el refrán en todos lados cuecen habas. La definición de los personajes de estas mini Rues del Percebe, la voy a hacer con sumo cuidado, por si las moscas. Y porque creo que hay algo más que problemas de actitud, hay patologías complejas y complejas patológicas.

Empiezo por lo fuerte, la mayoría de los extranjeros no saben vivir en las comunidades españolas. Definición de vecina güiri: señora de 50 y pico, peliteñida y convencida de estar siempre en posesión de la verdad. De estas conozco varias, y casi todas descendientes directas del mismísimo Herodes, no por lo de te jodes, sino por su aversión a los niños. Una de ellas, Kartoffen para mas señas, cree que los niños crecen en los árboles, no porque le moleste verles trepar por ellos (que si), sino porque le encantaría que fuesen plantas, niños silenciosos, que sólo comen, beben, duermen y de vez en cuando dan una flor o unas bellas hojas. Como le jode verles felices, pues quiere hacer de jardinero y podarles un poquito. Señora: a vivir a un chalet individual o a un piso en Benidorm con otros Kartoffen, de lo contrario aprenda a convivir.

Otro, otra en otra urbanización diferente, italiana… ¡pufff! Para esta señora, cualquier cosa que no sea el silbido del viento es molesto, protesta por las sonrisas y la alegría, por las comidas y las meriendas… ¿Y para que vivimos en casas con jardín? Será para disfrutarlas, digo yo… La verdad es que este año está más tranquila, ¿será porque ha sido invierno y estamos todos escondidos? Señora: a vivir a un individual o aprenda a convivir, o pídale al mindundi que le insonorice la vida.

Luego está el soltero misterioso, ese perfil de tipo que no sabes por qué está sólo, bueno no lo sabes hasta que va a la primera junta y empieza a dar la brasa. Uno que conozco tiene un silbidito grimoso al hablar, y cuando habla sienta cátedra sin ser catedrático, define sin saber y planta axiomas como el que siembra cebollinos, cebollino tu.

También están los Regulez, que de puertas para afuera parecen descendientes directos de la pata del Cid y en casa llevan comiendo chopped seis meses porque a Borjamarijatetu las cosas le van regular. Y no es para esconderse, ni para parecer lo que no se es, en los días que vivimos peligrosamente, tenemos que aprender a vivir con lo que tenemos. A mi me ha costado Dios y ayuda, de todo tipo, pero ayuda, y no me duelen prendas. Hay que ser congruente, consecuente, transigente, potente, inteligente y condescendiente aquí y en la acera de enfrente.

¡Qué cortitooo¡ Pues si, que este es un tema muy delicado, que nunca sabes quien te está leyendo, que dice Juan que hay que ser muy prudente, que la vida da muchas vueltas. Me quedo con las ganas de hablar de la chiquita noble venida a menos que vive sola y hace buenas fiestas, de esos que pareciendo muy normalitos están inmersos en una secta satánica, de ese que va de médico con BMW clásico (viejo), y hace un año que no paga las cuotas, del conserje descendiente de aquél griego… ¡Ah! Diógenes.

Y no me atrevo a hacer ninguna referencia a los administradores de fincas, al menos a los que conozco, de fuera y de dentro de la familia, bueno ahora de fuera jeje. Son unos personajes diferentes, que controlan todo pero no controlan nada, nada que no les reporte beneficios claro. Qué mal pensado… ¿No? No.

Hay muchos temas más que me gustaría comentar de las corralas modernas, pero no puedo, ni quiero, es una cuestión de discreción Solamente.

La caja roja, no la de Netslé, la de Smartbox llevaba ahí un año. Al cumplir 40 tuve muchos regalos, gracias a Dios y al fiestón que monté, que no se cumplen todos los días. Entre los útiles, los monos, los de pulsera, me cayeron dos cajitas de experiencias, una de belleza y masajes y otra de máxima emoción. Un año esperando las dos, y en tres días he tenido que hacerlo todo porque caducaban a 31 de marzo… Así es mi vida, todo para cuando toca.

La verdad es que tenía ganas de hacer algo especial, mis hermanos que me habían regalado la smartbox de máxima emoción pensaron que iba a montar en Ferrari, y a mi lo que me apetecía era saltar en paracaídas. No me daba ningún miedo, pero he ido postergando la decisión hasta que llegó el momento. No era el fin de semana adecuado, el viernes por la tarde fuimos a un Spa a O2 wellness, a canjear el primero de los regalos, después unas cañitas y a casa. El sábado tenía un encargo de Con dos Jotas, cumpleaños para 25 personas en formato de catering, todo el día preparándolo, partido de fútbol matinal de Jaime, comida en el Mc y a casa del cliente a las 18 hasta las tantas de la mañana, con algún Gintonic que me tomé a modo de relajante muscular.

Con el cambio de hora, estaba a las 8,15 de entonces en el coche camino de Lillo en Toledo, a más de 100 kilómetros de casa. Tenía prisa por llegar, no sólo porque había quedado a las 10 y ya no llegaba, sino porque tenía muchas ganas.

Como a mi no me pasa nada normal, porque es así, llegué a las 10,45 y a las 11,15 estaba camino de regreso a Madrid. No, no salí corriendo. Lo cuento.

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Después de aparcar y hacer checkin en Skydive Lillo, fui a la oficina de recepción y mientras rellenaba los documentos exculpando al Sunsuncorda si me estrapallaba, entró un primo de Mazinger Z y me preguntó que si iba a saltar, como le dije que si, me dijo:”¿tu crees que en 15 minutos podrías estar listo?, si puedes sales en el vuelo de las 11″. Esto no tendría nada de particular si no fuera porque era mi primera vez y no tenía ni idea de que había que hacer. Para colmo de males, el responsable de control le pregunta su nombre y apellidos… Otro que no es habitual, me cago.

Total, en 15 minutos estábamos en la avioneta Mazinger y yo, dos novatos más con sus monitores, una eterna soltera y el piloto. La chica era encantadora, y fue muy atenta conmigo, eso que yo no tenía mi mejor aspecto, el amarillo del mono hacía juego con el blanco de mi cara, y el gorrito de cuero tampoco ayudaba. Como piojos en costura fuimos subiendo hasta los 5.000m, si 5 kilómetros para arriba. Mientras subíamos me explicaron lo que debía hacer y un montón de cosas que no debía hacer. Llegando a lo alto comenzaron las apreturas, nos ajustamos el arnés, y me pidió que me sentase en sus rodillas. ¡Creí que nunca me lo pedirías ladrón! En vez de esto tan ocurrente me salió un “a ver si puedo”, mucho menos pro. Subido en aquel mocetón y unidos por el destino, esperamos hasta que llegó el momento. Sonó una sirena,  dejó de acelerar el motor y se abrió la puerta. ¡Coño! Menuda ósmosis hay desde aquí arriba… La chica era la primera, hizo varios gestos que los habituales entendieron y que traduje en una cordial despedida y desapareció. Literal, se esfumó.

“Nos toca” los siameses nos acercamos al filo de la nada, me echó la cabeza hacia atrás y silencio.

La luz es diferente allí arriba, la sensación de paz, libertad y conjunción con el yo y el Mazinger era total. Bajamos más de un minuto en caída libre y de repente tiró de la anilla. ¡Joder! Menudo tirón en las ingles, depilación integral. La verdad es que es doloroso estar sujeto por un arnés a 3.000m del suelo. “tengo que explicarte cómo se aterriza” ¿Ahora cabrón? ¿Es que los esteroides te han sorbido el seso? “Tienes que doblar las piernas, todo lo que puedas” Ya te veo yo venir julay. Probad a hacerlo suspendidos con un arnés, con las Ingels descacharradas a doblar las piernas y cogerlas por debajo. Era básico para aterrizar e hice lo que pude. Aterrizaje suave y de nuevo en la madre tierra.

Las sensaciones las mejores, volvería a saltar mañana, no como dice el cansino de José Mota, mañana Solamente.

Un año más ha sido el día del padre, y que no dejemos de celebrarlo, ni como hijo, ni como padre, mal signo sería. Desde luego, pese a ser un invento de El Corte Inglés, es una excusa ideal para las reuniones familiares.

Para eso y para que los profesores de infantil, primaria y secundaria den rienda suelta a toda su imaginación, y a todo lo que aprendieron sobre pretecnología, lo que conocíamos como manualidades. Cada año me sorprenden más con las cosas que se puede hacer con un turulo de papel de wc, con una vieja guía de las páginas amarillas, la tan llevada y traída caja de quesitos de la vaca que ríe, o los múltiples usos de la plastilina y la arcilla en todas sus versiones y acabados.

Este año estoy especialmente orgulloso de los docentes de mis niños y de su imaginación y habilidades. Jaime me ha hecho una especie de libro antigüo. Los materiales: una guía de las páginas amarillas, pintura roja y dorada, cinta roja, una foto familiar y una dedicatoria: “Cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño el dedo de su padre, lo atrapa para siempre.” Nudo en la garganta, niño feliz y orgulloso, padre más aún.

Lucía ha hecho un portabolis/dragón. Materiales: Pastilina de colores, barniz transparente y un bic para hacer los agujeros en el dinosaurio, base de cartulina y gomets de colores. “Querido papi, gracias por cuidarme, eres bueno y guapo. Vas a jugar conmigo a las muñecas o a las barbis. Y felicidades por tu santo (Una de mis jotas) que pases un buen día. te quiero mucho, muchos besos.” He puesto en su sitio las b y las v allí donde corresponde.

El regalo de Carmen para nota, un parasol de coche monísimo. Materiales: un parasol, papel de charol azul para el envoltorio, pintura blanca y las manitas de mi ángel. Estaba feliz, emocionada, brincando de los nervios esperando que lo abriese. y luego me lo ha explicado: “¡Son mis manitas, de Carmen!”

Este fin de semana nos hemos juntado, reunido, congregado, en torno al pater y los subpaters que ya somos varios. Es cierto que estábamos todos un poco inquietos, esperábamos los resultados de las pruebas de papá. Él se pasó su día del padre pensando en si tendría regalo el día siguiente, estoy seguro de que era el que más deseaba. Se que el jersey, el polo… le agradan, pero para él lo primero somos nosotros y su fuerza vital.

Además de que la enfermedad innombrable, el cáncer en modo Linfoma, ya te deja mermadito, esta vez el contraste que tiene que tomar antes del TAC le había sentado regular y llevaba días bajito, mermadito y acojonadito. Padre, las cosas por su nombre. Hoy, él mismo decía en su Facebook al salir del médico:

“CONTROLES DEL LINFOMA.- CON LAS ANALÍTICAS, LOS MARCADORES Y EL TAC, esta mañana el Dr. del Moral ha palpado los ganglios testigo y ha definido que la situación se mantiene bien y que vuelva dentro de 6  meses… Así que estamos  “en día bueno”.

Esto es un circuito de etapas y de metas. Ganadas.”

Entonces El Corte Inglés no tiene ni puta idea, Hoy es el día del padre, al menos es el del mío Solamente.